Homilía mons. Eduardo García, Misa Crismal 2017

Misa Crismal 2017
Diócesis de San Justo

El evangelista San Lucas antes de narrar la vida de Jesús, quiere presentar su programa. Es una realidad de mucho interés para él,porque ese es precisamente el programa que han de tener ante sus ojos los que quieran seguirlo.

Jesús enseñaba en las sinagogas y por esto hay una continuidad en la acción misionera de Jesús con la Antigua Alianza y las promesas de Dios, pero también hay una ruptura: el modo en el que Jesús viene a darles cumplimiento

La escena de la Sinagoga de Nazaret nos impresiona y ante todo nos llama la atención la "audacia" de Jesús: precisamente Jesús, el carpintero-albañil del pueblo, quien solamente es el hijo de José; se levanta en la sinagoga de su propio pueblo y se atribuye la función del escriba y se presenta como maestro, ante la admiración de todos que, en muchos, se transformará más tarde en rechazo.

La“audacia” va creciendo porque él mismo elige el texto de Isaías que va a leer.  No comenta un texto de la Torá, que era lo más sagrado para el judaísmo de aquel tiempo, sino un texto profético. El fundamento de su predicación se encuentra más en los profetas que en la ley. Y continuando en esta de línea de “audacia” hace una omisión voluntaria de la última parte del párrafo, que dice: "... y un día de venganza para nuestro Dios". Como buen judío sabe que estaba expresamente prohibido añadir o quitar una letra del texto.

Va revelando su perfil, antes de empezar el comentario. El hijo de José se atreve cambiar la idea de Dios reflejada en la Escritura. En el texto de Isaías la buena noticia anunciada era solo para los judíos, pero sin embargo Jesús trae una buena noticia para todos y  se anima a ir más allá de las periferias del pueblo elegido. Jesús no anula la Escritura, la expande y le da plenitud.

Su audacia no es arrogancia, ni temeridad humana.Jesús asume y declara que el mismo Espíritu que ha inspirado la Escritura, es ahora el que lo ha ungido para ir mucho más allá de ella. La unción del Espíritu es su profunda certeza.Se aplica a sí mismo el texto, y revela su condición de "Ungido".Esta pretensión es la que provoca la reacción de sus vecinos.

Jesús no es un sacerdote del templo,  ni un maestro de la ley. Su vida se enmarca en la tradición profética de Israel. A diferencia de los reyes y sacerdotes, el profeta no es nombrado, ni ungido por nadie, porque su autoridad proviene de Dios, empeñado en conducir y dar esperanza con su Espíritu a su pueblo elegido cuando los dirigentes políticos y religiosos no saben hacerlo.

Con la fuerza de la Escritura en sus manos, Jesús contrapone a las promesas de los tiempos mesiánicos anunciados en el profeta Isaías, conlos hechos: "hoy se cumple esta Escritura".Y en verdad se cumple la escritura, la predilección de Dios por los más postergados toma cuerpo y figura en el profeta de Nazaret. El tiempo se ha cumplido porque el Dios liberador camina en medio de su pueblo en un hombre con un amor infinito hacia los débiles y un valor a toda prueba, capaz de desafiar la ley para curar a los marginales, (Mt 8,1 ) de insultar en público al rey, (Lc 13,31) de desenmascarar ante el pueblo a los jefes religiosos y doctores de la Ley, (Mt 23,13) y jugarse la vida defendiendo a una mujer ante el acoso judicial de los "justos" (Jn 8,1). 

“El reino de Dios” es la pasión que abraza su corazón misionero. En esta expresión recoge las aspiraciones y expectativas más hondas de Israel, el anhelo que anidaba en el corazón de su pueblo, ese anhelo que aún está vivo en todos los pueblos, y al que supo dar una respuesta con “la palabra y el gesto oportuno”.

Jesús nunca separa a Dios, su Padre, de su proyecto de transformar la realidad buscando “el reino de Dios y su justicia». Mientras los doctores de la ley y los dirigentes del templo vinculan a Dios con su sistema religioso  buscando asegurar los sacrificios rituales, la observancia de la ley o el cumplimiento del sabbat. Jesús se siente ungido por el Espíritu a promover la vida: “he venido para que  tengan vida y la tengan en abundancia”.
Lo primordial  para Jesús es la vida: la curación de los enfermos está antes que el sábado, y el bien común y la reconciliación antes que las ofrendas; el abrazo al pecador y el perdón, antes que los ritos de expiación.Jesúsno centra su actividad en discusiones sobre Dios, ni en el cumplimiento de los preceptos. El “reino de Dios” no es una religión o un programa ideológico o político, es mucho más. Es una experiencia nueva de Dios a través del encuentro “vivo con Jesús”; desde este encuentro personal con Él todo vuelve a cobrar significado, todo lo hace nuevo.

Hoy necesitamos la “audacia” de Jesús para experimentar que, para ser fieles a nuestra misión necesitamos vivir entre la tensión de la continuidad y la ruptura. Continuidad con el camino abierto por Jesús, y ruptura con aquello que aleja a los hombres del encuentro con Dios. ¡Solos no podemos!

Por eso hoy, en esta Misa Crismal, como todos los años renovaremos la unción que recibimos por el sacramento del orden. Hoy renovamos nuestra consagración, nuestra entrega para ungir el rebaño que Dios nos encomienda. Somos ungidos para ungir.

Necesitamos renovar esta consagración porque no somos funcionarios de la religión oficial,  ni clérigos de estado, sino hombres que buscan ser Cristo entre los hombres, esperanza de la gloria.

Necesitamos renovarla, para no caer en la tentación más seria que ahoga el fervor y la audacia, que es la conciencia de derrota que nos convierte en pesimistas quejosos y desencantados”. EG53

Necesitamos renovarla  para no dejarnos envolver en el gris pragmatismo de la vida cotidiana. La fe se va desgastando y degenerando en mezquindad. Se desarrolla la psicología de la tumba, que poco a poco convierte a los cristianos en momias de museo sin la alegría evangelizadora!"EG52

Necesitamos renovarla  para vivir con pasión la novedad del Reino y no vivir de repeticiones que terminan aprisionando a Jesús “en esquemas aburridos”. Es necesaria “una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están” y una “reforma de estructuras” eclesiales para que “todas ellas se vuelvan más misioneras”.

Necesitamos renovarla para tener la audacia de patear el tablero y que la novedad de Jesús sea capaz de transformarlas costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje de tal modo que toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación".EG19 “La Iglesia no crece por proselitismo sino por atracción”. EG 14

Necesitamos renovarla para vivir el desafíode ser “sacerdotes en salida”, entregando la vida para que surja más vida. La vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad. De hecho, los que más disfrutan de la vida con los que dejan la seguridad de la orilla y se apasionan en la misión de comunicar vida a los demás”.

Necesitamos renovarla para evitar caer en la tentación “del hacer como si…mientras todo sigue igual”, mi vida, la parroquia y mi entrega;para no vivir la esterilidad de una retribución sin sacrificio y sin trabajo, de una comunión discrecional y a media y de un celibato amortizado en un mundo pequeño y engañosamente seguro.

Necesitamos renovarla para entregar la vida no formalmente sino existencialmente. La vida es tiempo y el signo de la verdadera unción es que el tiempo ya no es nuestro, porque el corazón fue entregado. Las reservas en el amor son egoísmos camuflados.Estamos llamados a recuperar la pasión de gastarnos por el pueblo de Dios, y en esta realidad encontrar la verdadera alegría de ser ungidos por el Espíritu.

La unción es pertenencia a Cristo, al proyecto de Reino y al pueblo Santo de Dios. Que el Espíritu también nos empuje a nosotros dejar “nuestras aldeas” para llevar la Buena Noticia del Reino, renovar la esperanza y sanar los corazones y las vidas heridas.

Dios les conceda una fecunda Semana Santa, un fecundo ministerio y los bendiga por todo lo que hacen.


Mons. Eduardo García
Obispo de San Justo

Homilía Misa Aniversario de los treinta años del encuentro de San Juan Pablo II con los trabajadores.

Evangelio según San Juan 12,1-11.

Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado. Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales. María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo: "¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?". Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella. Jesús le respondió: "Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura. A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre". Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado. Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús, a causa de él.
Palabra del Señor   

Hace treinta años, un día como este nos reuníamos en este lugar, quizás muchos de ustedes como yo, y fuimos testigos y protagonistas del encuentro del  Papa Juan Pablo II con el mundo de trabajo.
Las columnas llegaban de distintos lugares y poblaron este lugar. Era el momento de encontrarse con el Pastor que años antes había venido a traernos el consuelo de Dios ante el dolor de una guerra absurda y desalmada.
Pero en aquel año 1987 venía como enviado, como pastor y profeta a encontrarse con el mundo del trabajo y para invitarlo a re-enamorase de su lugar, único  e indispensable.
“¡Muéstrense dignos de este llamado! Sean siempre conscientes de su dignidad de trabajadores y argentinos, y colaboren con todas las fuerzas vivas del país, para hacer frente, de manera solidaria y constructiva, a su compromiso como ciudadanos y como cristianos”.
Sí, el trabajo es una vocación, recordó con cariño su etapa de trabajador en las canteras, de lo cual no se avergonzaba sino que, al contrario lo ayudó a descubrir que el trabajo es: una “vocación” o llamado que eleva al hombre a ser partícipe de la acción creadora de Dios. Es el medio que Dios ofrece al hombre para “someter” la tierra, descubrir sus secretos, transformarla, gozarla y de este modo, enriquecer su propia personalidad.
Por eso con firmeza denunció: “cuando el mundo socio-económico se organiza en función exclusiva de la ganancia, las dimensiones propiamente humanas sufren detrimento.
El trabajo construye la sociedad y une a los hombres: “El trabajo tiene una característica propia que, antes que nada une a los hombres, y en esto consiste su fuerza social: la fuerza de construir la comunidad”
Comunidad que se gesta desde sentimientos hondos y que se expresa a través de la solidaridad como modo de: “abrir espacios a la persona: humanizar el trabajo, buscar la justicia social y el bien común. Donde se encuentre un padre o una madre de familia que por sus circunstancias no puede cumplir la responsabilidad de ganar el sustento para vivir dignamente con los suyos, ahí debe también llegar la solidaridad de los hombres y mujeres trabajadores”.
Solidaridad que lleva a la asociación”, y así le decía a los sindicatos: “los frutos de su asociacionismo deben ser siempre constructivos. La gran meta del sindicato ha de ser el desarrollo del hombre, de todos los hombres que trabajan...

Mirando a los jóvenes que están aquí siento que lo que dice el tango “Volver”: que “veinte años, que treinta años no es nada”, nos son verdad; y también una cierta vergüenza al constatar que estas palabras de Juan Pablo II son de profunda actualidad para el hoy de nuestra Argentina; con los matices propios del tiempo transcurrido en estos treinta años. Surge entonces la pregunta ¿qué nación les construimos en todos estos años? ¿Qué se nos perdió en el camino, qué eslabón no pudimos enganchar y se nos quedó suelto, de manera  que nos condujo a esta situación de abismo?


Quizás la Palabra de Dios en este lunes santo nos muestre una pista.  Entramos en la Semana Santa de Jesús; y poco a poco se va definiendo la escenografía; no la de los lugares sino la de los sentimientos más hondos de los distintos personajes. Ayer el pueblo lo aclamaba, ese mismo pueblo que en tres días lo condenará. En este lunes hay dos palabras que empiezan a jugar como expresión de sentimientos profundos que se transformarán en opciones. Una palabra es “unción” María, una mujer sencilla, parte del pueblo reconoce a Jesús como aquel que ha sido enviado por Dios para traerles una esperanza, para devolverles una razón por la cual vivir, para defenderlos de las agresiones y de la prepotencia de mal. En el perfume que derrama sobre Jesús está reconociéndolo y depositando sobre toda su confianza y esperanza; esperanza que no será defraudada.
La otra palabra es “traición”. Judas empieza a elaborar su traición. Se queja del gasto que hizo María con el perfume de Nardo, con el cual bañó los pies de Jesús, aludiendo a la necesidad del pueblo; en realidad, no quería que se hiciera ese gasto, quería el dinero para él … “era ladrón” dice la Biblia.  Comienza la traición, porque la traición siempre comienza a germinar cuando el egoísmo, el propio interés están por encima del bien común. Judas  traiciona a su maestro, traiciona al pueblo y se traiciona así mismo. La traición tiene siempre una doble cara porque se vuelve encima del traicionero, la vida termina pasando factura. Dios perdona siempre, los hombres algunas veces; la vida nunca.
Es traicioneramente egoísta un sistema que priva a millones de hombres y mujeres de la dignidad de ganarse el pan y proveer a las necesidades de su familia. Este sistema está cometiendo un doble crimen, ante todo contra quienes des-ocupa, como si fuesen “descartables”, al negarles lo mínimo para afirmar y desarrollar su vida en plenitud; y al mismo tiempo, porque no tiene garantías de futuro un sistema que no puede ayudar a construir desde un presente digno la vida de quienes viven o sobreviven en él.  
Los sistemas no nacen de la nada, lo construyen personas. A Jesús lo condenó el sistema político y religioso de ese momento y ese sistema tuvo nombres, rostros, personas que decidieron. Ningún sistema es etéreo, está formado por hombres y mujeres concretos, por tantos Judas, Pilatos y Herodes, que hoy tienen otros nombres, y son los que traicionan, se lavan las manos o son tibios. El egoísmo y la consiguiente traición están siempre agazapados y al acecho de nuestro propio corazón, y de la vida de nuestros hermanos.
Se habla mucho de la grieta, yo prefiero hablar de heridas. La grieta si bien nos puede afectar está fuera de nosotros, la hacen otros. Las heridas son de todos. Precisamos sanar las heridas de nuestros corazones, la herida del egoísmo, la herida de la ambición, la herida de la corrupción, la herida de la indiferencia, la herida del cortarnos solos, la herida de usar al pueblo, la herida de no reconocer que muchas de nuestras responsabilidades sociales no son eternas; como el sachet de leche o el yogurt tiene fecha de vencimiento; y por supuesto sanar la herida más grande de no ver las heridas. Que la traición no malogre la unción.

Hoy queremos honrar la memoria de San Juan Pablo II. El recuerdo siempre es bueno cuando nos compromete, nos ayuda a rencontrarnos, nos despierta y nos abre horizontes.
Queremos seguir apostando al trabajo como la fuente de la dignidad de la persona y la única posibilidad de crecimiento de una sociedad sana. “¡si no hay trabajo esa dignidad está herida! Cualquier persona sin empleo o subempleada corre, de hecho, el peligro de que la sitúen al margen de la sociedad y de convertirse así en una víctima de la exclusión social”.
Esperemos que estos chicos no tengan que pagar las facturas de nuestras inconsistencias y malas decisiones siendo los próximos excluidos a menos que sus mayores hayan acumulado para siete generaciones.

Toda persona necesita del trabajo para reafirmar su dignidad, y esto convierte al trabajo en un derecho. El trabajo es la base, pero no es todo. Los argentinos que tienen trabajo necesitan además una vivienda y la posibilidad de brindar educación y salud a sus hijos; éstas son las “tres T” de la que nos habla el actual Papa Francisco, y sólo desde aquí podremos alcanzar la tan nombrada “igualdad de oportunidades”.
Un pueblo que encuentra respuesta a sus derechos y necesidades es un pueblo en armonía y un pueblo en Paz.
Eso nos pidió Juan Pablo II hace treinta años y es, lo que en este día, le pedimos al él como Santo, como intercesor: un corazón integro, un corazón generoso y solidario, que sucumba a la tentación de la traición egoísta y sea capaz de pensar en otros hermanos, en todos.
A Dios se lo pedimos con urgente necesidad: un corazón nuevo para una nación nueva, donde todos vivan con esfuerzo, con alegría y con esperanza la vocación de transformar el mundo con el trabajo y desde el trabajo. Con el poeta queremos decir: “Que no nos falte el trabajo ni las ganas de soñar que el sueño traiga trabajo y el trabajo dignidad”

Mons. Eduardo García
Obispo de San Justo




Boletín Diocesano

Se viene Pascua Joven


Homilía con ocasión del 4to aniversario del Pontificado del Papa Francisco

Las lecturas de hoy nos dan el marco ideal para celebrar este día. No resulta fácil hablar del Papa Francisco, dado que yo mismo desde aquel 13 de marzo no termino de caer en la cuenta de que aquel hombre con el que compartimos 20 años de  de paternidad, de consejo espiritual, de confesión, de amistad…hoy sea el Obispode Roma, como gusta llamarse así mismo. Hay realidades, que a los que estamos del otro lado del hemisferio, nos parecen muy lejanas, hasta impensables.

¿Quién es este Papa para nosotros llamado Bergoglio? El que vemos y escuchamos en la ventana de San Pedro, capaz de decir un informal “buenas tardes”. Un hombre profundamente humano, que ha vivido una vida corriente y normal, y por esto, él se comunica como lo hacen los hombres y las mujeres que atienden el hogar, que trabajan, que se cruzan por la calle. Ese es Francisco, un hombre con sentimientos como los nuestros pero transfigurados por la experiencia del encuentro vivo y personal con Dios. Ese “buenas tardes”, habla de un pastor que busca el encuentro con el hombre,acercándose allí donde el hombre existe, con su vida a cuestas, afirmando que Dios está allí donde hay un hombre o una mujer que lo buscan  con sincero corazón. Dios habita en la ciudad, decía Bergoglio:en el hombre común que trabaja, sufre y renueva su esperanza cada día.  “Buenas tardes” fue el comienzo de un dialogo para entrar en la casa y en el corazón de su pueblo con la simpleza de aquel que golpea la puerta y saluda, esperando ser recibido. No se impone, desea el bien, lo bueno para esta nueva familia universal a la que debe conducir y acompañar desde el amor de Dios, siendo ministro de su ternura.

¿Quién es el Papa Francisco? Aquel que se presenta poniendo a la Iglesia como protagonista de este momento: “Fueron a buscar un Papa al fin del mundo’;con esta expresión reconoce la acción del Espíritu. No fue Dios directamente con un rayo poderoso, ni fue el fruto de una campaña similar a las que se manejan en los medios políticos.Fueron otros hombres de la Iglesia los que lo eligieron. Francisco es el hombre que ama entrañablemente a la Iglesia, por eso quiereuna Iglesia al servicio de este mundo, siendo fiel a Cristo y a su Evangelio; una Iglesia libre de toda espiritualidad mundana, una Iglesia libre de la tentación de quedarse congelada dentro de sus propias estructuras, de ser una Iglesia clerical. Quiere una Iglesia atenta a los más pobres y los que más sufren; una Iglesia que no puede ser reducida a ser una pequeña capilla, ya que está llamada a convertirse en una casa abierta para toda la humanidad; una Iglesia  que sale a  las calles a evangelizar, tocando con sus manos los corazones de todas las personas; una Iglesia dispuesta a llegar a las periferias existenciales, donde nuestros hermanos y hermanas luchan cada día  para sobrevivir.

¿Quién es el Papa Francisco?  El hombre de la “Memoria”, memoria que no es solo recuerdo, sino presencia activa y operante del pasado en el hoy; la memoria del pasado nos acompaña no como un peso aplastante, sino como un hecho interpretado a la luz de la conciencia presente. Desde el primer momento el Papa Francisco no se cansa de hablar de la misericordia de Dios como su rasgo más determinante y profundo que nos coloca en nuestro autentico lugar. Somos “misericordeados por Dios”, somos amados en nuestra pobreza, fragilidad y miseria con un amor que nos eleva y nos dignifica. De ahí que la sonrisa, el abrazo, el gesto de ternura que reciben todos los que se acercan al Papa no son algo más, son expresión del amor misericordioso de Dios.

¿Quién es el Papa Francisco? Aquel que ama profundamente a los pobres y que clama por ellos con la certeza de que su dignificación no pasa por subirlos al podio de la lastima creando demagógicamente una cultura particular que los aísle, y fácilmente manejable; sino que su dignificación pasa por  ayudarlos compartir la vida del pueblo de Dios como miembrosque tienen que recibir, pero también con posibilidad de dar desde su pobreza. Por eso quiero una Iglesia pobre para los pobres. Ellos tienen mucho que enseñarnos. Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos”.No hace de la pobreza una ideología, al contrario no le tiembla la voz para denunciar los males que la ocasionan. La dignidad de cada persona humana y el bien común son cuestiones que deberían estructurar toda política económica, pero a veces parecen sólo apéndices agregados desde fuera para completar un discurso político sin perspectivas ni programas de verdadero desarrollo integral. ¡Cuántas palabras se han vuelto molestas para este sistema! Molesta que se hable de ética, molesta que se hable de solidaridad mundial, molesta que se hable de distribución de los bienes, molesta que se hable de preservar las fuentes de trabajo, molesta que se hable de la dignidad de los débiles, molesta que se hable de un Dios que exige un compromiso por la justicia. Otras veces sucede que estas palabras se vuelven objeto de un manoseo oportunista que las deshonra”. El pobre es dignificado cuando se garantizan las T; tierra, techo y trabajo.

¿Quién es el Papa Francisco? Un argentino profundo y visceral, con conciencia de nación, de ciudadanía y de pueblo. Con un pensamiento político amasado en la historia y en los hitos de este pueblo, pero iluminado fuertemente por el Evangelio. Y esto nos viene muy bien en tiempos difíciles: esto lo decía cuando, siendo Arzobispo de Buenos Aires, era ninguneado por los poderes políticos. “Es necesario que cada uno recupere cada vez más la propia identidad personal como ciudadano, pero orientado hacia el bien común.” Esta conciencia ciudadana se afirma cuando se tiene presente la propia inserción en la sociedad y de allí en un pueblo. Sin pertenencia a un pueblo no se puede ser ciudadano... no hay identidad sin pertenencia.” “el ciudadano no es el montón, no es el rejunte. Pueblo es la ciudadanía comprometida, reflexiva, consciente y unida tras un objetivo o proyecto común”. Nuestro pueblo sabe, tiene alma, y porque podemos hablar del alma de un pueblo, podemos hablar de una manera de ver la realidad, de una conciencia. Nuestro pueblo sabe que la única salida es el camino silencioso, pero constante y firme  de proyectos claros, previsibles, que exijan continuidad y compromiso de todos los actores de la sociedad y con todos los argentinos.”

¿Quién es el Papa Francisco? El hombre de fe, en ninguna carta, en ninguna oportunidad falta esta frase: “Rece por mí”. No es una fórmula piadosa, es un convencimiento: la elección viene de Dios, pero la  gracia de la fidelidad, de la fecundidad no viene por los propios méritos sino por la oración intercesora del pueblo de Dios; es una profesión de fe en la  fuerza de la oración como debilidad de Dios y fuerza del hombre. 

El Papa Francisco no es un invento del 13 de Marzo, es, cree y vive como Papa, lo que fue, creyó y vivió como sacerdote y obispo. Hay una coherencia de vida que es lo que hacen genuinos todos sus gestos, potenciados ahora por la gracia especial del Espíritu Santo que le ha regalado una alegría manifiesta, visible y desbordante. Celebrar su presencia como Papa no significa agrandar el ego para creernos que somos los mejores del mundo: tenemos a Maradona, Messi, una reina y como si esto fuera poco; el Papa. Celebrar este momento no sólo es alegrarnos que un argentino, para los que creemos:sea hoy nuestro pastor y para los que no creen un indiscutido líder moral; es sobre aprender que nada se inventa de un día para otro, nada es veraz sin raíz. Nosotros, mal acostumbrados a atar todo con alambre, a hacer de las grandes oportunidades oportunismos, a perder la memoria y no cumplir lo que prometemos, a vivir en una eterna escenografía maquillando la realidad; al sálvese quien pueda; que podamos estar a la altura de un argentino que se puso el mundo al hombro y tiene las ganas y el coraje de querer cambiar el rumbo de la historia.

Mons. Eduardo García
Obispo de San Justo

Exposición de objetos y documentación , en el IV año del Pontificado de Francisco!.

Con gran alegría el Obispado de San Justo nos invita a participar de la exposición de objetos y documentación , en el IV año del Pontificado de Francisco!. La muestra se realizará el lunes 13 de Marzo, a las 19:00 hs; en la Catedral de los Santos Justo y Pastor, ubicada en la calle Dr. I. Arieta 3045.

La celebración de la Eucaristía será presidida por nuestro Obispo, monseñor Eduardo García.




Tomas de Posesión Parroquial

«¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente?»
Lc, 12, 42


Con gran alegría, el Obispado de San Justo nos invita a acompañar a los Presbíteros Pablo Pinto Gros, Enrique Parasco, Mario Calvani, Ramiro Borelli, Raúl García, Raúl Cuevas, Pablo Zanor, Roberto Scardamaglia y Norberto Figliuolo en su nuevo camino pastoral. 

TOMAS DE POSESIÓN:

18/02 - 18:30 hs. - Nuestra Señora de las Gracias - P. Pinto Gros.
19/02 - 19:30 hs. - San Carlos Borromeo - P. Parasco.                .
24/02 - 19:00 hs. - San Pio X - P. Calvani.                                  .
25/02 - 19:00 hs. - Sagrado Corazón (Ciudad Evita) - P. Borelli.
26/02 - 19:00 hs. - Catedral de los Santos Justo y Pastor - P. García.
04/03 - 19:00 hs. - Nuestra Señora de Lourdes - P. Cuevas.       .
05/03 - 11:00 hs. - María Auxiliadora - P. Zanor.                       .
05/03 - 19:00 hs. - Nuestra Señora del Carmen - P. Scardamaglia.
11/03 - 19:00 hs. - Nuestra Señora de la Montaña - P. Figliuolo .