Ordenación Diaconal de Sebastián ´Bocha´ Salimbene

El domingo 28 de mayo, se celebró la ordenación diaconal del seminarista  Sebastián ´Bocha´ Salimbene, en la Catedral de los Santos Justo y Pastor.

La Ceremonia a cargo de nuestro Obispo, mons. Eduardo García y concelebrada por gran parte del Clero diocesano, inició a las 20:00 hs, puntualmente. 

A continuación compartimos el mensaje de mons. Eduardo García:


Posteriormente, Sebastián quien eligió el lema: "Ya no los llamo servidores, sino amigos" (Jn 15, 13-17), recibió el ministerio diaconal.




Festejo Patrio con las comunidades de San Petersburgo, 17 de Marzo y Puerta de Hierro

"A los dirigentes de la vida social, cultural y política les corresponde de modo especial trabajar para ofrecer a todos los ciudadanos la oportunidad de ser dignos actores de su propio destino (…) ayudándolos a un acceso efectivo a los bienes materiales y espirituales indispensables.”
                                                       
                                                                                           Papa Francisco

En el marco de la exhortación del Papa Francisco y de los Festejos Patrios por la Revolución de Mayo, las comunidades de la Capilla Virgen Peregrina de  San Petersburgo, y los barrios 17 de Marzo y Puerta de Hierro se reunieron para compartir en familia una gran Misa en que se celebraron múltiples Bautismos.

Posteriormente, se compartió el tradicional Locro; los bailes típicos y una lotería familiar…

Los festejos se realizaron en el contexto de compromiso social que la Iglesia tiene con los más desprotegidos, a menos de una semana de la Misa por la Tierra, el Techo y el Trabajo que se Celebró en el Barrio Puerta de Hierro donde nuestro Obispo advirtió:

´Hay injusticia criminal en la marginación urbana, injusticia que provoca heridas sociales e individuales. La concentración y manipulación del poder provocan que tantos deban amontonarse y subsistir en periferias abandonadas, contaminadas, y descartadas´…
                                                          Mons. Eduardo García, 21/05/2017

En un lugar donde hubo mucho dolor, sobreabundó la Gracia…

Misa x 3T Puerta de Hierro

En marco de la exhortación del Papa Francisco, el domingo 21 de Mayo, la Pastoral Social de San Justo impulsó una Misa  por los derechos a la Tierra, el Techo y el Trabajo, en el Barrio Puerta de Hierro.

Durante la Celebración  presidida por nuestro Obispo, monseñor Eduardo García y Concelebrada por varios presbíteros diocesanos, se pidió especialmente por la urbanización de la zona.

Compartimos parte del mensaje de mons. Eduardo García:

´Hay injusticia criminal en la marginación urbana, injusticia que provoca heridas sociales e individuales. La concentración y manipulación del poder provocan que tantos deban amontonarse y subsistir en periferias abandonadas, contaminadas, y descartadas´.

´Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno”, la falta de acceso a las infraestructuras y servicios básicos, al agua potable, son “una deuda social con los pobres” porque se les niega el derecho a la vida que tiene, y exige cada hombre y mujer que viene a este mundo…´

´La indiferencia social no es patrimonio de un gobierno, la ausencia de concreciones viene de larga data y como si fuera un juego todos se van pasando la pelota sin memoria de las jugadas, con un constante y empedernido cambio de saque, mientras los que pierden son siempre los mismos. Esta realidad pareciera que conviene a  las organizaciones criminales, al servicio de intereses económicos o políticos

´Los chicos y los jóvenes en medio de la exclusión y anonimato en el que sobreviven en nuestros barrios marginados de vivienda, de educación, de justicia, de seguridad, de salud son la mano de obra barata y «carne de cañón» para sus negocios con olor a muerte. Porque el piolín se corta siempre por el lado más débil. Y aquí bien sabemos todos que la indiferencia institucionalizada hace que nuestros chicos a los  8 años ya estén consumiendo, a los 12 vendiendo o trabajando de sicarios de una bala para sacar del medio a los otros pibes que quedaron ya inutilizados por la droga y son un estorbo… esto no es una libre iniciativa de los pibes, vine sustentado de otro lado a los que les conviene la marginalidad…´

La urbanización, la integración urbana es justicia. ´No alcanza un paternalismo politiquero que somete, ni una simple contención asistencialista.  Necesitamos urbanización integradora que permita que los derechos humanos dejen de ser una simple proclamación para concretarse en acciones sistemáticas que mejoren la vida y devuelvan la dignidad que merece todo hombre´.

´Es muy bueno ver a muchos que no son de este barrio, no es esto un espectáculo sino un llamado a tomar la iniciativa frente a las injusticias, y a involucrarnos con los problemas de los más desposeídos, animándolos en sus luchas, ayudándolos en su trabajo comunitario y alegrándonos en cada pequeño logro…´

Durante la Ceremonia se bendijo una imagen de San Miguel Arcangel que será destinada a una ermita donde se celebrará Misa todos los días 29!

Se bendijo además al equipo deportivo infantil de fútbol ´San José´, fundado en la plaza del Barrio donde se compartió la Eucaristía.

Misa x las 3T : Barrio Puerta de Hierro

¨Así como el hambre es asesina, la intransigencia también es criminal. Cuando vemos que hay cosas que  no se hacen, se mira para otro lado ahí también podemos decir que hay crímenes. No serán de lesa humanidad pero sí son contra la fragilidad humana y siguen siendo crímenes porque se viola un derecho, no se le está permitiendo al hombre vivir con dignidad (…) Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios.¨
                          
                           Mons. Eduardo García  16-12-2016


En el marco de la exhortación del Papa Francisco a cumplir con el ´derecho sagrado´ de las ´3 T´, la Pastoral Social de la Diócesis de San Justo nos invita a participar de la ´Misa por el Trabajo, la Tierra y el Techo´, el Domingo 21 de Mayo, a las 16:00 hs; en el Barrio Puerta de Hierro.

Homilía mons. Eduardo García, Misa Crismal 2017

Misa Crismal 2017
Diócesis de San Justo

El evangelista San Lucas antes de narrar la vida de Jesús, quiere presentar su programa. Es una realidad de mucho interés para él,porque ese es precisamente el programa que han de tener ante sus ojos los que quieran seguirlo.

Jesús enseñaba en las sinagogas y por esto hay una continuidad en la acción misionera de Jesús con la Antigua Alianza y las promesas de Dios, pero también hay una ruptura: el modo en el que Jesús viene a darles cumplimiento

La escena de la Sinagoga de Nazaret nos impresiona y ante todo nos llama la atención la "audacia" de Jesús: precisamente Jesús, el carpintero-albañil del pueblo, quien solamente es el hijo de José; se levanta en la sinagoga de su propio pueblo y se atribuye la función del escriba y se presenta como maestro, ante la admiración de todos que, en muchos, se transformará más tarde en rechazo.

La“audacia” va creciendo porque él mismo elige el texto de Isaías que va a leer.  No comenta un texto de la Torá, que era lo más sagrado para el judaísmo de aquel tiempo, sino un texto profético. El fundamento de su predicación se encuentra más en los profetas que en la ley. Y continuando en esta de línea de “audacia” hace una omisión voluntaria de la última parte del párrafo, que dice: "... y un día de venganza para nuestro Dios". Como buen judío sabe que estaba expresamente prohibido añadir o quitar una letra del texto.

Va revelando su perfil, antes de empezar el comentario. El hijo de José se atreve cambiar la idea de Dios reflejada en la Escritura. En el texto de Isaías la buena noticia anunciada era solo para los judíos, pero sin embargo Jesús trae una buena noticia para todos y  se anima a ir más allá de las periferias del pueblo elegido. Jesús no anula la Escritura, la expande y le da plenitud.

Su audacia no es arrogancia, ni temeridad humana.Jesús asume y declara que el mismo Espíritu que ha inspirado la Escritura, es ahora el que lo ha ungido para ir mucho más allá de ella. La unción del Espíritu es su profunda certeza.Se aplica a sí mismo el texto, y revela su condición de "Ungido".Esta pretensión es la que provoca la reacción de sus vecinos.

Jesús no es un sacerdote del templo,  ni un maestro de la ley. Su vida se enmarca en la tradición profética de Israel. A diferencia de los reyes y sacerdotes, el profeta no es nombrado, ni ungido por nadie, porque su autoridad proviene de Dios, empeñado en conducir y dar esperanza con su Espíritu a su pueblo elegido cuando los dirigentes políticos y religiosos no saben hacerlo.

Con la fuerza de la Escritura en sus manos, Jesús contrapone a las promesas de los tiempos mesiánicos anunciados en el profeta Isaías, conlos hechos: "hoy se cumple esta Escritura".Y en verdad se cumple la escritura, la predilección de Dios por los más postergados toma cuerpo y figura en el profeta de Nazaret. El tiempo se ha cumplido porque el Dios liberador camina en medio de su pueblo en un hombre con un amor infinito hacia los débiles y un valor a toda prueba, capaz de desafiar la ley para curar a los marginales, (Mt 8,1 ) de insultar en público al rey, (Lc 13,31) de desenmascarar ante el pueblo a los jefes religiosos y doctores de la Ley, (Mt 23,13) y jugarse la vida defendiendo a una mujer ante el acoso judicial de los "justos" (Jn 8,1). 

“El reino de Dios” es la pasión que abraza su corazón misionero. En esta expresión recoge las aspiraciones y expectativas más hondas de Israel, el anhelo que anidaba en el corazón de su pueblo, ese anhelo que aún está vivo en todos los pueblos, y al que supo dar una respuesta con “la palabra y el gesto oportuno”.

Jesús nunca separa a Dios, su Padre, de su proyecto de transformar la realidad buscando “el reino de Dios y su justicia». Mientras los doctores de la ley y los dirigentes del templo vinculan a Dios con su sistema religioso  buscando asegurar los sacrificios rituales, la observancia de la ley o el cumplimiento del sabbat. Jesús se siente ungido por el Espíritu a promover la vida: “he venido para que  tengan vida y la tengan en abundancia”.
Lo primordial  para Jesús es la vida: la curación de los enfermos está antes que el sábado, y el bien común y la reconciliación antes que las ofrendas; el abrazo al pecador y el perdón, antes que los ritos de expiación.Jesúsno centra su actividad en discusiones sobre Dios, ni en el cumplimiento de los preceptos. El “reino de Dios” no es una religión o un programa ideológico o político, es mucho más. Es una experiencia nueva de Dios a través del encuentro “vivo con Jesús”; desde este encuentro personal con Él todo vuelve a cobrar significado, todo lo hace nuevo.

Hoy necesitamos la “audacia” de Jesús para experimentar que, para ser fieles a nuestra misión necesitamos vivir entre la tensión de la continuidad y la ruptura. Continuidad con el camino abierto por Jesús, y ruptura con aquello que aleja a los hombres del encuentro con Dios. ¡Solos no podemos!

Por eso hoy, en esta Misa Crismal, como todos los años renovaremos la unción que recibimos por el sacramento del orden. Hoy renovamos nuestra consagración, nuestra entrega para ungir el rebaño que Dios nos encomienda. Somos ungidos para ungir.

Necesitamos renovar esta consagración porque no somos funcionarios de la religión oficial,  ni clérigos de estado, sino hombres que buscan ser Cristo entre los hombres, esperanza de la gloria.

Necesitamos renovarla, para no caer en la tentación más seria que ahoga el fervor y la audacia, que es la conciencia de derrota que nos convierte en pesimistas quejosos y desencantados”. EG53

Necesitamos renovarla  para no dejarnos envolver en el gris pragmatismo de la vida cotidiana. La fe se va desgastando y degenerando en mezquindad. Se desarrolla la psicología de la tumba, que poco a poco convierte a los cristianos en momias de museo sin la alegría evangelizadora!"EG52

Necesitamos renovarla  para vivir con pasión la novedad del Reino y no vivir de repeticiones que terminan aprisionando a Jesús “en esquemas aburridos”. Es necesaria “una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están” y una “reforma de estructuras” eclesiales para que “todas ellas se vuelvan más misioneras”.

Necesitamos renovarla para tener la audacia de patear el tablero y que la novedad de Jesús sea capaz de transformarlas costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje de tal modo que toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación".EG19 “La Iglesia no crece por proselitismo sino por atracción”. EG 14

Necesitamos renovarla para vivir el desafíode ser “sacerdotes en salida”, entregando la vida para que surja más vida. La vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad. De hecho, los que más disfrutan de la vida con los que dejan la seguridad de la orilla y se apasionan en la misión de comunicar vida a los demás”.

Necesitamos renovarla para evitar caer en la tentación “del hacer como si…mientras todo sigue igual”, mi vida, la parroquia y mi entrega;para no vivir la esterilidad de una retribución sin sacrificio y sin trabajo, de una comunión discrecional y a media y de un celibato amortizado en un mundo pequeño y engañosamente seguro.

Necesitamos renovarla para entregar la vida no formalmente sino existencialmente. La vida es tiempo y el signo de la verdadera unción es que el tiempo ya no es nuestro, porque el corazón fue entregado. Las reservas en el amor son egoísmos camuflados.Estamos llamados a recuperar la pasión de gastarnos por el pueblo de Dios, y en esta realidad encontrar la verdadera alegría de ser ungidos por el Espíritu.

La unción es pertenencia a Cristo, al proyecto de Reino y al pueblo Santo de Dios. Que el Espíritu también nos empuje a nosotros dejar “nuestras aldeas” para llevar la Buena Noticia del Reino, renovar la esperanza y sanar los corazones y las vidas heridas.

Dios les conceda una fecunda Semana Santa, un fecundo ministerio y los bendiga por todo lo que hacen.


Mons. Eduardo García
Obispo de San Justo

Homilía Misa Aniversario de los treinta años del encuentro de San Juan Pablo II con los trabajadores.

Evangelio según San Juan 12,1-11.

Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado. Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales. María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo: "¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?". Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella. Jesús le respondió: "Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura. A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre". Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado. Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús, a causa de él.
Palabra del Señor   

Hace treinta años, un día como este nos reuníamos en este lugar, quizás muchos de ustedes como yo, y fuimos testigos y protagonistas del encuentro del  Papa Juan Pablo II con el mundo de trabajo.
Las columnas llegaban de distintos lugares y poblaron este lugar. Era el momento de encontrarse con el Pastor que años antes había venido a traernos el consuelo de Dios ante el dolor de una guerra absurda y desalmada.
Pero en aquel año 1987 venía como enviado, como pastor y profeta a encontrarse con el mundo del trabajo y para invitarlo a re-enamorase de su lugar, único  e indispensable.
“¡Muéstrense dignos de este llamado! Sean siempre conscientes de su dignidad de trabajadores y argentinos, y colaboren con todas las fuerzas vivas del país, para hacer frente, de manera solidaria y constructiva, a su compromiso como ciudadanos y como cristianos”.
Sí, el trabajo es una vocación, recordó con cariño su etapa de trabajador en las canteras, de lo cual no se avergonzaba sino que, al contrario lo ayudó a descubrir que el trabajo es: una “vocación” o llamado que eleva al hombre a ser partícipe de la acción creadora de Dios. Es el medio que Dios ofrece al hombre para “someter” la tierra, descubrir sus secretos, transformarla, gozarla y de este modo, enriquecer su propia personalidad.
Por eso con firmeza denunció: “cuando el mundo socio-económico se organiza en función exclusiva de la ganancia, las dimensiones propiamente humanas sufren detrimento.
El trabajo construye la sociedad y une a los hombres: “El trabajo tiene una característica propia que, antes que nada une a los hombres, y en esto consiste su fuerza social: la fuerza de construir la comunidad”
Comunidad que se gesta desde sentimientos hondos y que se expresa a través de la solidaridad como modo de: “abrir espacios a la persona: humanizar el trabajo, buscar la justicia social y el bien común. Donde se encuentre un padre o una madre de familia que por sus circunstancias no puede cumplir la responsabilidad de ganar el sustento para vivir dignamente con los suyos, ahí debe también llegar la solidaridad de los hombres y mujeres trabajadores”.
Solidaridad que lleva a la asociación”, y así le decía a los sindicatos: “los frutos de su asociacionismo deben ser siempre constructivos. La gran meta del sindicato ha de ser el desarrollo del hombre, de todos los hombres que trabajan...

Mirando a los jóvenes que están aquí siento que lo que dice el tango “Volver”: que “veinte años, que treinta años no es nada”, nos son verdad; y también una cierta vergüenza al constatar que estas palabras de Juan Pablo II son de profunda actualidad para el hoy de nuestra Argentina; con los matices propios del tiempo transcurrido en estos treinta años. Surge entonces la pregunta ¿qué nación les construimos en todos estos años? ¿Qué se nos perdió en el camino, qué eslabón no pudimos enganchar y se nos quedó suelto, de manera  que nos condujo a esta situación de abismo?


Quizás la Palabra de Dios en este lunes santo nos muestre una pista.  Entramos en la Semana Santa de Jesús; y poco a poco se va definiendo la escenografía; no la de los lugares sino la de los sentimientos más hondos de los distintos personajes. Ayer el pueblo lo aclamaba, ese mismo pueblo que en tres días lo condenará. En este lunes hay dos palabras que empiezan a jugar como expresión de sentimientos profundos que se transformarán en opciones. Una palabra es “unción” María, una mujer sencilla, parte del pueblo reconoce a Jesús como aquel que ha sido enviado por Dios para traerles una esperanza, para devolverles una razón por la cual vivir, para defenderlos de las agresiones y de la prepotencia de mal. En el perfume que derrama sobre Jesús está reconociéndolo y depositando sobre toda su confianza y esperanza; esperanza que no será defraudada.
La otra palabra es “traición”. Judas empieza a elaborar su traición. Se queja del gasto que hizo María con el perfume de Nardo, con el cual bañó los pies de Jesús, aludiendo a la necesidad del pueblo; en realidad, no quería que se hiciera ese gasto, quería el dinero para él … “era ladrón” dice la Biblia.  Comienza la traición, porque la traición siempre comienza a germinar cuando el egoísmo, el propio interés están por encima del bien común. Judas  traiciona a su maestro, traiciona al pueblo y se traiciona así mismo. La traición tiene siempre una doble cara porque se vuelve encima del traicionero, la vida termina pasando factura. Dios perdona siempre, los hombres algunas veces; la vida nunca.
Es traicioneramente egoísta un sistema que priva a millones de hombres y mujeres de la dignidad de ganarse el pan y proveer a las necesidades de su familia. Este sistema está cometiendo un doble crimen, ante todo contra quienes des-ocupa, como si fuesen “descartables”, al negarles lo mínimo para afirmar y desarrollar su vida en plenitud; y al mismo tiempo, porque no tiene garantías de futuro un sistema que no puede ayudar a construir desde un presente digno la vida de quienes viven o sobreviven en él.  
Los sistemas no nacen de la nada, lo construyen personas. A Jesús lo condenó el sistema político y religioso de ese momento y ese sistema tuvo nombres, rostros, personas que decidieron. Ningún sistema es etéreo, está formado por hombres y mujeres concretos, por tantos Judas, Pilatos y Herodes, que hoy tienen otros nombres, y son los que traicionan, se lavan las manos o son tibios. El egoísmo y la consiguiente traición están siempre agazapados y al acecho de nuestro propio corazón, y de la vida de nuestros hermanos.
Se habla mucho de la grieta, yo prefiero hablar de heridas. La grieta si bien nos puede afectar está fuera de nosotros, la hacen otros. Las heridas son de todos. Precisamos sanar las heridas de nuestros corazones, la herida del egoísmo, la herida de la ambición, la herida de la corrupción, la herida de la indiferencia, la herida del cortarnos solos, la herida de usar al pueblo, la herida de no reconocer que muchas de nuestras responsabilidades sociales no son eternas; como el sachet de leche o el yogurt tiene fecha de vencimiento; y por supuesto sanar la herida más grande de no ver las heridas. Que la traición no malogre la unción.

Hoy queremos honrar la memoria de San Juan Pablo II. El recuerdo siempre es bueno cuando nos compromete, nos ayuda a rencontrarnos, nos despierta y nos abre horizontes.
Queremos seguir apostando al trabajo como la fuente de la dignidad de la persona y la única posibilidad de crecimiento de una sociedad sana. “¡si no hay trabajo esa dignidad está herida! Cualquier persona sin empleo o subempleada corre, de hecho, el peligro de que la sitúen al margen de la sociedad y de convertirse así en una víctima de la exclusión social”.
Esperemos que estos chicos no tengan que pagar las facturas de nuestras inconsistencias y malas decisiones siendo los próximos excluidos a menos que sus mayores hayan acumulado para siete generaciones.

Toda persona necesita del trabajo para reafirmar su dignidad, y esto convierte al trabajo en un derecho. El trabajo es la base, pero no es todo. Los argentinos que tienen trabajo necesitan además una vivienda y la posibilidad de brindar educación y salud a sus hijos; éstas son las “tres T” de la que nos habla el actual Papa Francisco, y sólo desde aquí podremos alcanzar la tan nombrada “igualdad de oportunidades”.
Un pueblo que encuentra respuesta a sus derechos y necesidades es un pueblo en armonía y un pueblo en Paz.
Eso nos pidió Juan Pablo II hace treinta años y es, lo que en este día, le pedimos al él como Santo, como intercesor: un corazón integro, un corazón generoso y solidario, que sucumba a la tentación de la traición egoísta y sea capaz de pensar en otros hermanos, en todos.
A Dios se lo pedimos con urgente necesidad: un corazón nuevo para una nación nueva, donde todos vivan con esfuerzo, con alegría y con esperanza la vocación de transformar el mundo con el trabajo y desde el trabajo. Con el poeta queremos decir: “Que no nos falte el trabajo ni las ganas de soñar que el sueño traiga trabajo y el trabajo dignidad”

Mons. Eduardo García
Obispo de San Justo




Boletín Diocesano